Gerardo es un Ingeniero brillante y dedicado por completo a su trabajo y contaba
con muchisimos amigos hasta que hace casi 5 meses atras sufrio un accidente en su
trabajo quedando afectado las extremidades izquierda de su cuerpo.
Estuvo internado una semana y al salir siguió yendo a su trabajo en silla de ruedas y hasta hoy continua haciendolo con mucho esfuerzo que no es valorado ni recompensado por los patrones que se decian también amigos. Nuestra navidad fue silencio. Su celular no sonó ni una vez, solo su llanto se oyo en casa y nosotros su familia jamas perdonaremos tanto olvido y humillacion para un hombre que tanto dio y hoy debe vender algunas cosas para pagar sus medicamentos que podria solucionarse si tan solo le pagaran lo que la empresa le debe.
Nosotros su familia lo queremos vivo y recuperado, deseamos verlo sonreir pero cada dia esta mas triste y nos expresa lo humillado que se siente y su gran dolor por darse cuenta que los que se decian amigos ya se olvidaron de el. A todos ellos que dios los bendiga y en cuanto al dinero se lo pueden guardar pero basta de mentiras y de hacer mendigar a este hombre cuyo pecado fue enfermarse.
Mirta.











Enero 2nd, 2009 at 3:59 pm
Mirta, que triste la historia de Gerardo, es similar a la de una tía que le dio 35 años de su vida a su jefe, un escribano; ella viajó a Venezuela a operarse de cataratas, en noviembre de 2007, cuando volvió en los primeros días de diciembre, le tomó una pulmonía doble. Esa enfermedad la tuvo postrada dos semanas en un hospital público.
Esta mujer, volvió a su casa, reestablecida, pero todavía no podía volver al trabajo.
No pasaron dos semanas el desgraciado de su jefe la despidió porque, dice que no podía seguir esperándola, como si fuera que ella no se iba a trabajar porque no quería. Este ilustre escribano depositario de la fe pública, jamás le pago IPS, ella no se lo exigió, hoy lo está demandando, desde hace 10 meses, ella tiene 74 años.
La vida es inentendible en ocasiones, un abrazo fuerte para el Ing. Gerardo, y decile que hoy sabe quienes realmente lo aprecian, los demás valen nada; y que no derrame una sola lágrima por seres tan deplorables como esos que lo olvidaron.