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El engañoso negocio de la medicina privada

Lun, Dic 15, 2008

Salud, Servicios

A.B.R. nació en junio de 2008 en Coronel Oviedo. Al mes, sufrió un cuadro agudo de pulmonía. Su madre lo llevó a un centro médico privado para que lo atendieran pero fue rechazado por falta de dinero.
La madre fue al hospital público de Coronel Oviedo, cuya unidad de cuidados intensivos había sido inaugurada 20 días antes, con bombos y platillos, por el entonces presidente de la república, Nicanor Duarte Frutos. Aún no estaba en funcionamiento por falta de rubros. A.B.R. dejó de resistir y falleció en los brazos de su madre, abrumada por el dolor y la impotencia.

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La trágica escena vivida por esta madre y su hijo es un reflejo de la cruda realidad paraguaya en materia de acceso a la . Derecho garantizado en la Declaración de los Derechos Humanos y en la Constitución Nacional.

Paraguay sigue siendo uno de los países más carenciados en la materia, según la Organización Mundial de la Salud. Y la de menor inversión por habitantes, según el Centro de Estudios Económicos para América Latina (Cepal).

El sector empresarial de la ha encarado esta problemática con una visión comercial, buscando paliar «el público insatisfecho» en materia de servicios de . «Hay una demanda insatisfecha por el sector público, entonces nosotros entramos ahí. La medicina privada llena un vacío, una necesidad de la comunidad». Afirma el Lic. Amado Dávalos, de la Asociación de Sanatorios y Hospitales Privados del Paraguay.

La Superintendencia de la es la entidad encargada de controlar a las mismas. Fue creada recién en 1998, y obtuvo su ley reguladora en 2006. Antes de ello prácticamente nadie las controlaba.

Pro-Med: Seguro te aseguro

Rosana Benítez C. es funcionaria pública. Desde junio del 2007 pasó a engrosar la lista de asegurados en los sanatorios de medicina prepaga. Al entrevistarse con el vendedor –nos cuenta–, éste le dijo que cuando quisiese podría renunciar al seguro. Pero no le había advertido que el contrato se extendía por un año. Y dadas las pequeñas letras del mismo no se percató de ello.

Al atrasarse en una de sus cuotas le negaron los servicios. Como la cobertura era ya prácticamente inexistente, decidió renunciar. Pero la «empresa de », desde su asesoría jurídica, le advirtió que debía seguir pagando hasta que se cumpliera el contrato. Es más, le «aseguraron» que si no seguía pagando (aún sin haber utilizado el servicio) podrían denunciarla, meterla en el temido Inforconf.

Es así que Rosana siguió pagando sus 129.500 mensuales, eso hasta febrero de este año. En ese mes le llegó una notificación que le decía que las cuotas subirían a 143.500, lo cual es ilegal según Celauro, pues incumple el contrato. En este punto, Rosana recurrrió a otra funcionaria del mismo ente público que tenía problemas con la misma empresa.

Mirta Ferreira también firmó un contrato con Promed. El vendedor tampoco le explicó los términos claramente. Este también decidió obviar la parte del contrato en que contaba un pagaré en blanco.

Mirta nos cuenta que el seguro no era de su satisfacción y por ello, a los cinco meses intentó renunciar. Lo hizo por teléfono ya que en el contrato que firmó no especificaba cómo se debía realizar este paso, según nos cuenta. Luego canceló en el banco su cuenta de débito con «Protección Médica» y tomó por hecho la renuncia.

Decidió quitar un préstamo. Ahí se enteró que está en Inforconf por deudas con su seguro. Y lo que estaba antes en blanco ahora contenía la siguiente suma: 800.000. Mirta recibió llamadas de amenazas por parte de la asesoría jurídica de esta empresa.

Actualmente el contrato de Pro-Med en su Cláusula Décimo Cuarta de Disposiciones Generales dice: «Para todos los casos, el asociado no podrá rescindir su contrato con Pro-Med sin antes haber abonado 12 (doce) cuotas consecutivas como mínimo.»

Sin embargo Fulvio Celauro comenta que «nadie está obligado a permanecer dentro de una institución en contra de su voluntad. Si yo no usé el servicio y después veo que mi capacidad económica está disminuida y no puedo continuar pagando la cuota, tengo el derecho de renunciar, si no utilicé el servicio.» Además la ley 1.334 de defensa al consumidor estipula, en su artículo 14 del capítulo, 2 la prohibición al proveedor de «aprovechar la ligereza o ignorancia del consumidor para lograr el consumo de sus productos o servicios»

La Salud es simplemente un negocio en nuestro país ya que es tomado de esta manera, un medio por el cual muchos juegan a estafar, y juegan bien, tanto que terminamos siendo simples marionetas. Nuestro futuro, nuestra calidad humana en salubridad, algo tan serio, es tomado como si nada en este país.

Más Info:

Ley de Defensa del consumidor
Para consultar online

E’a Periódico On-line

Para leer el articulo completo

- Ilustración de Wolfi Krauch

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1 Opiniones para este Tekaka

  1. PablitoNo Gravatar Dice:

    Importante conocer las leyes antes de pagar evidentemente.

    Se puede dar una llamadita a Defensa del Consumidor antes de pagar fortunas. Por lo menos para sacarse la duda :)

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